La bruja mandarina tiene un oficio muy particular: diseña hechizos para crear disfraces. Cuando un pajarito la observa desde la ventana sin nada que ponerse, ella se pone manos a la obra y, entre ingredientes tan absurdos como huellas de toro, babas de sapo o uñas de tigre, va cocinando su pócima.
El texto juega con el suspenso de cada ingrediente para revelar, en la página siguiente, la prenda que aparece como por arte de magia: zapatos, pantalón, polera, sombrero.
Inicia sesión para guardar favoritos
Podrás guardar productos y acceder a ellos fácilmente más tarde.
Ingresar