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Es un año más de conmemoración de la muerte de Pablo Neruda, ocurrida un 23 de septiembre de 1973, a tan sólo 12 días del Golpe Militar. El poeta caló hondo en muchas generaciones y en diversos lugares del mundo, y ciertamente lo sigue haciendo. Sus versos y su activismo político han sido fuente de inspiración para muchos escritores posteriores.
Es en esta senda que el ensayista e investigador cubano, Vladimir Ferro González, Licenciado en Español-Literatura, acaba de lanzar su libro “Neruda y Cuba”, texto que nos habla de la estrecha relación afectiva que el Nobel de Literatura tenía con este país y del quiebre de dicha conexión tras la polémica “Carta abierta de los escritores cubanos” en la que criticaron la presencia de Neruda en el XXXIV Congreso del PEN Club Internacional, celebrado en Nueva York en 1966.
La tesis del autor se centra en el acercamiento literario de Neruda con la isla, su interacción con otros intelectuales, tales como Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, y logra describir cómo el espíritu y la poesía del vate se va entramando con el proceso revolucionario. El trabajo de Vladimir Ferro González nos deja con muchas aristas que unen a Neruda con Cuba, que concilian y dejan en el pasado los conflictos.