Estas flores delicadas que somos tienden a volver a la tierta. Las palabras van abriendo una posibilidad de internarse en la experiencia de verdecer, cubrir el orden doméstico con el salvaje estado natural: regar el jardin, cubrir las paredes de vegetal desorden. La casa se va volviendo botánica y uno no sabe si pisa la alfombra o una capa vegetal. Todo sucede en el jardín que es una misma, afuera en la tierra hasta pensar en disolver sus huesos con la materia orgánica. Rosabetty Muñoz
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