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Con la intención de abordar el consumo problemático de drogas en diferentes barrios de Estados Unidos, en la década de los 60, el Black Panther Party se posiciona y denuncia directamente a los responsables del negocio de la droga y del deterioro de las condiciones de vida en la comunidad afrodescendiente. Evidencian la responsabilidad del Estado, que por acción u omisión, garantiza que el negocio del narcotráfico se instale permitiendo así que su aparato represivo actúe impunemente contra la juventud de los barrios marginados. Demuestran que la problemática es estructural, capitalista, planificada y dirigida como un arma de sometimiento con un claro componente racista.
Al instaurarse el modelo neoliberal en todos los territorios latinoamericanos, donde estas lógicas de negocio y sometimiento se han recrudecido contra la clase trabajadora, existe un paralelismo entre las diferentes expresiones de resistencia. Es profundamente necesario en la actualidad retomar experiencias de programas de desintoxicación, salud popular y acompañamiento social como el programa anti droga del pueblo (Lincoln Detox center), experiencia que nos orienta a pensar la construcción social que llevamos adelante en los barrios, reconociendo las problemáticas sin eufemismos, para lograr respuestas certeras contra los ataques del Estado y el narcotráfico.
Al entenderlo como una problemática estructural que está cada vez más lejos de solucionarse, planteamos algunos interrogantes para poder trabajar en los territorios que habitamos. ¿Cuál es la relación entre el narcotráfico y ciertas prácticas de control social? ¿Cuáles de estas prácticas se siguen desarrollando hoy en los diferentes territorios? ¿Cómo podríamos analizar las consecuencias actuales de ese proceso iniciado en los 60? ¿Qué herramientas se fueron construyen do a lo largo de estos años para enfrentarlo desde la lucha popular?