Santiago Subversivo 1920. Anarquistas, estudiantes y la muerte de José Domingo Gómez Rojas, de Raymond Craib LOM Editores, 2017

Santiago Subversivo 1920. Anarquistas, estudiantes y la muerte de José Domingo Gómez Rojas
de Raymond Craib (traducción de Pablo Abufom)
LOM Editores, 2017

Tengo que confesar que yo traduje este libro. Que se sepa de antemano que tuve una relación íntima con sus capítulos y notas al pie durante meses, y que por ello solo puedo escribir una reseña parcial. Pese a ello, aportaré un dato afectivo que puede convencer al lector: éste es uno de los pocos libros en los que casi todo el proceso de traducción fue realmente placentero. Los recorridos históricos del libro, escritos con la bella sutileza de un historiador enamorado de su tema, coincidieron perfectamente con los recorridos desde el inglés al español.

Los acontecimientos ocurridos entre julio y octubre de 1920 en Santiago de Chile, particularmente aquellos vinculados al poeta, dirigente estudiantil y militante revolucionario José Domingo Gómez Rojas, expresan el conjunto de la vida nacional de ese momento. Esa es la hipótesis de esta obra del historiador estadounidense Raymond Craib. Incluso podría decirse que esos meses son una ventana a la experiencia de una época inimaginable para nosotros, a saber, los primeros años del periodo entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Un Chile azotado por una de esas crisis que conocemos tan bien y olvidamos tan rápido, en el que la clase trabajadora todavía no era “ciudadanía” ni “gente” ni “sociedad civil”, sino pueblo trabajador que, marginado de la vida pública, construyó a pulso su cultura, su espacio público, sus instituciones educativas, sus ideologías de combate.

Si tuviera que resumir el objeto del libro, diría que se trata sobre el proceso de los subversivos (algo así como el Caso Bombas de los años veinte), los anarquistas en la FECh, el movimiento obrero de comienzos del siglo XX, la política de izquierda en el Santiago de esos años, la vida y muerte de Gómez Rojas, la dramática batalla de las fuerzas sociales contra el régimen oligárquico chileno y sus vínculos con la burguesía mundial. Pero es totalmente insuficiente si se quiere transmitir el valor de este libro. Hay cuatro elementos que quisiera ofrecer a los y las lectoras para que se animen a caminar con Craib por las calles de Santiago en busca de los protagonistas (más bien excusas historiográficas) que nos abren las puertas de una intensa coyuntura social y política.

En primer lugar, a lo largo del libro vemos el protagonismo de la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional (AOAN), formada en 1918 por amplios sectores del pueblo para enfrentar la dolorosa carestía de la vida y combatir la indolente avaricia de los terratenientes, industriales y gobernantes del momento. Cuando leemos sobre los sectores y organizaciones que conformaron la AOAN, es imposible no pensar en la Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP, que representa un esfuerzo similar de organizar un frente unificado de todos los sectores del pueblo trabajador para enfrentar una injusticia que de tan obvia se vuelve ridícula: nuestros viejos y viejas se mueren con pensiones de hambre y los de arriba todavía creen que estamos exagerando. La AOAN, al igual que el movimiento contra las AFP, fue un movimiento social con un alcance político, que se propuso no solo demandar un cambio, sino proponer las soluciones concretas. Resulta interesante comparar también la contribución de intelectuales y de los llamados “sectores medios” (profesionales y empleados) para que estas organizaciones ofrezcan a la sociedad propuestas concretas para solucionar los problemas que identifican.

En segundo lugar, el libro nos da lecciones de internacionalismo. Aunque el libro se llama Santiago Subversivo, y la mayor parte de la acción ocurre en Chile, no podría decirse que es un libro de historia de Chile. Con un ojo en los acontecimientos internacionales y otro en sus expresiones locales, Craib nos deja muy claro que no es posible comprender ni la crisis económica, ni las tendencias políticas, ni las formas culturales del movimiento obrero, ni la potencia de los imaginarios radicales de los grupos revolucionarios chilenos, si no se los entiende atravesados, influidos y en cierta medida construidos por sus relaciones con lo que ocurre en países tan cercanos como Argentina y Perú o tan lejanos como Rusia. En contra de todo chauvinismo, para Craib sería un disparate criticar las “influencias foráneas” sobre el movimiento obrero, porque en la medida en que la clase obrera es un fenómeno mundial, en su seno no hay fronteras sino solo momentos en el tiempo y el espacio.

Por otro lado, un tercer aspecto notable de este libro es el fuerte protagonismo que tienen los procesos de producción del espacio urbano en la forma que adopta la lucha de clases en un momento determinado. Los calles, edificios y medios de transporte de la ciudad no son solo un espacio vacío y neutro que se llena con gentes y cosas, sino el resultado de procesos activos (conscientes e inconscientes) que responden a los anhelos y necesidades de una sociedad atravesada por desigualdades conflictivas y permanentes. La ciudad es una de las formas de ese conflicto entre clases, y en Santiago Subversivo 1920 podemos llegar a sentir hasta el aroma del trajín del centro cívico o los gritos de calle San Diego mientras seguimos a nuestros protagonistas.

Finalmente, digna de admiración es la lectura del autor sobre las relaciones entre los distintos sectores de izquierda en ese momento. No podría decirse que este libro no toma partido: es evidente la simpatía de Craib por la izquierda en general y por los anarquistas en particular. No solo por la cándida entrega de los ácratas a la causa o su militancia integral que va desde el sindicalismo a la lucha contra el alcoholismo, sino por su proyecto político profundamente socialista y libertario, encarnado individual y colectivamente. Pero al mismo tiempo nos entrega una clave de lectura crítica sobre el sectarismo que genera divisiones forzadas entre revolucionarios, una lectura que se basa en la historia misma de las relaciones entre los bloques políticos de la izquierda de esa época.  La urgencia de la coyuntura volvió imprescindibles las cercanías tácticas entre anarquistas y marxistas, entre anarco-sindicalistas e intelectuales universitarios, e incluso impuso un rol público significativo a algunos diputados simpatizantes del movimiento obrero. El autor describe las complejas redes que conforman esta izquierda en un sentido amplio, sobre la base de su antagonismo con la burguesía y el trabajo asalariado. Aunque no sea su objetivo, reafirma con ello las bases históricas de la unidad de la izquierda, algo que contrasta fuertemente con la disolución posmoderna de los pisos mínimos de la acción política revolucionaria.

Santiago Subversivo 1920 sorprende por su habilidad para contar tantas historias en una sola historia. Cargado de mapas para leer la ciudad en sus dimensiones sociales y políticas, el libro mismo es una cartografía con la que explorar las cicatrices históricas de esta hermosa bestia capital del reino.

Pablo Abufom Silva
Centro Social y Librería Proyección