¿Puede la educación cambiar la sociedad?, de Michael W. Apple LOM Editores, 2018

¿Puede la educación cambiar la sociedad?
de Michael W. Apple
LOM, 2018

 

En su último libro, el influyente autor estadounidense Michael W. Apple intenta buscar respuestas a la desafiante pregunta ¿Puede la educación cambiar la sociedad? Lejos de todo tipo de romanticismo, el autor trata de conducir al lector hacia una concepción más sustancial de lo que podemos hacer para desafiar la relación entre educación y poder.

El libro se puede estructurar en varios niveles. Por un lado y con respecto al contenido, se compone de una introducción (capítulo uno), una preparación teórica (capítulos uno, dos, tres y cuatro) −que además le sirve al autor para restaurar una memoria colectiva contra-hegemónica−, un análisis práctico (capítulos cinco y seis) y conclusiones (capítulos siete y ocho). Por otro lado y con respecto al nivel estilístico, el libro es de carácter híbrido y se compone de una parte analítica (especialmente el capítulo dos) y otra personal (especialmente el capítulo siete). Esta estructura, englobando teoría y práctica, simboliza además una concepción de la educación como pieza central de posibles transformaciones sociales, políticas y culturales.

En el capítulo uno, Apple enfatiza la complejidad de las desigualdades en sociedades cada vez más dominadas por ideologías neoliberales. Según el autor, la multiplicidad e interseccionalidad de las relaciones de poder y educación exigen la creación de “unidades descentradas”, espacios cruciales para prevenir una única interpretación de la explotación y dominación. Con respecto a la educación, una de las posibles piezas claves en la lucha contra la “modernización conservadora”, argumenta que solamente puede desafiar las desigualdades si están fundamentadas en los valores de “amor, cuidado y solidaridad”.

En el segundo capítulo Apple se basa en la obra de Paulo Freire para demostrar cómo la educación puede tener un rol clave en esta transformación. Esto le sirve como punto de partida para elaborar una lista de nueve tareas que un “intelectual público” o un “investigador/activista crítico” debería tener en mente. Ambos conceptos (intelectual público e investigador/activista crítico) engloban de nuevo dos partes supletorias: la teoría y la práctica.

En los siguientes capítulos (tres y cuatro) Apple analiza algunos de los intelectuales que, desde su punto de vista, más se habían acercado a la figura del “investigador/activista crítico”, como George Counts y su defensa de la educación como actor fundamental en la lucha de transformar “el sentido común de una nación”. La educación solo puede transformar la sociedad social y culturalmente si encuentra aliados.

Apple, sin embargo, critica a Counts por no haber sido suficientemente radical en su análisis de la racialización de los EE.UU. De ahí que decide enfocar el carácter constitutivo de la raza, examinando las perspectivas críticas dentro de las comunidades marginadas. Dos de los representantes más influyentes son tratados en el capítulo cuatro. Para W.E.B. Du Bois, por ejemplo, una educación contra-hegemónica siempre tiene que basarse en los problemas, la cultura, la historia, las tradiciones y las ideas de los pueblos oprimidos.

En el capítulo cinco (capítulo con cooperación de Luis Armando Gandin) el caso de Porto Alegre ejemplifica una transformación progresista con la construcción de una educación verdaderamente democrática. En Porto Alegre la creación de una “Citizen School” significaba una transformación hacia una democracia radical, basada en una educación emancipatoria, participativa e integradora.

Para darle a su argumento principal una base más amplia, examina en el capítulo seis una transformación opuesta. El caso de Wal-Mart demuestra cómo la modernización conservadora trabaja en conectar la educación (primaria, secundaria y universitaria) con las principales instituciones económicas para adoctrinar una ideología neoliberal y neoconservadora basada en la ética de consumo en masa.

Ambos ejemplos (Porto Alegre y Wal-Mart) responden implícitamente la cuestión principal del libro. Pero Apple va más allá. No solamente responde la pregunta de manera afirmativa, sino además da instrucciones a seguir para convertirse en un “investigador/activista crítico”. En tiempos donde “la religión del mercado” se ha introducido en todas las instituciones públicas (incluida la educación en todas sus etapas), realizar algunas de estas tareas significaría bajar del balcón y formar parte activa de posibles transformaciones sociales, culturales y políticas.

David Lorenz