Formas de volar, de Andrés Urzúa de la Sotta Gramaje, 2017

Formas de volar
de Andrés Urzúa de la Sotta
Gramaje, 2017

 

La lectura prolongada como un vuelo, apropiándose de espacios domésticos y cotidianos, la transpiración de un vaso, dos copas enfrentándose en un brindis, la resistencia de una gota a evaporarse, la mirada sostenida en los muebles de una casa o el perdigón de un cazador, la voz del poeta, hurgueteando en la cercanía de los sucesos breves, extendiéndose con la palabra entre verso y verso a aquellas formas indisolubles de la materialidad de los objetos y los espacios que convergen en experiencias habituales,

como el vuelo / de tu mirada / que viaja / incansable / por los muebles / de la casa / y se detiene / en una mancha / amarilla / sin volver a / pestañear

De este modo, el hablante poético propone una resistencia a la observación, aquella que ejerce la mirada sobre los objetos, a la sutileza de los distintos vuelos aquí propuestos. Dilata el descenso, la caída como constante de aquello sentenciado a desvanecerse en el transcurso del acto mismo. Lo vulgar sucede y la estupefacción del hablante poético es capaz de dilucidar:

algunas gotas / se desvanecen / en el aire / no alcanzan a volar / hasta la tierra / por eso, cuando / descienden / lo que cae / en realidad / es la memoria / acuosa del vacío

Por último, nosotras/os también podemos ser animales de vuelo, según el poeta. No solo es la memoria, la detención de la mirada o la contemplación de una pelota de tenis chocando la raqueta lo que permite rastros de vuelos, ya que

nosotros / hacemos lo propio/ con los pies / en la tierra / al caminar / dejamos huellas / suspendidas / en el aire

Estamos frente a un poemario que, más que inscribirse en lo cotidiano, diría yo, acompaña sus fragilidades, entre poemas breves y otros mínimamente más extensos. Deja esa sensación de que todo sucede, a la velocidad de un vuelo y en lo mínimo, podemos presenciarlo.

Un libro para empezar el día, acompañar la mañana antes de salir de la cama y levantarse con la sensación de que cada una emprende un vuelo.

Carla Renata
Centro Social y Librería Proyección