Cruzando fronteras: mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda, de Sylvia Marcos Quimantú, 2018

Cruzando fronteras: mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda
de Sylvia Marcos
Quimantú, 2018

 

En su libro titulado Cruzando fronteras: mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda, la investigadora mexicana Sylvia Marcos recorre espacios geográficos y culturales muy diversos para rescatar las voces de las mujeres y acercarnos a sus vivencias, cosmovisiones y propuestas. Un recorrido que realiza a la luz del pensamiento feminista y que permite plantear algunos de los debates y problemáticas que surgen de los encuentros entre los feminismos y los mundos de vida de las mujeres indígenas. Tales cuestiones suscitan un gran interés, no solo para la teoría feminista contemporánea, sino también para la antropología, disciplina preocupada por el estudio de la diversidad y el relativismo cultural, y para el pensamiento crítico en general.

Consideramos que es importante comenzar señalando el lugar desde el que ha sido escrito este libro. Como activista feminista y académica comprometida con las luchas de las mujeres indígenas de México, especialmente de las mujeres y los pueblos zapatistas, Sylvia Marcos ha querido elaborar un libro que se aleje del estilo y formato académico tradicional. De ahí que ella lo presente como un «libro-no libro» que recoge «retazos de insurrección en diferentes ámbitos». Las imágenes de la pintora Beatriz Aurora acompañan los contenidos del libro e ilustran, a través del dibujo y los colores, la realidad y los sueños de los pueblos zapatistas.

El libro está estructurado en tres partes. La primera incluye escritos recientes y ponencias de la autora sobre sus intentos por conocer las experiencias de vida y de lucha de las mujeres zapatistas. La segunda parte contiene algunas reflexiones y propuestas teóricas sobre los feminismos indígenas. Por último, la tercera parte es un reporte de sus encuentros con otras mujeres activistas procedentes de diferentes universos culturales: las mujeres beduinas del desierto de Neguev, de Irán, Turquía o Palestina.

A partir de sus escritos y análisis sobre las mujeres zapatistas, la autora nos descubre cómo el neozapatismo, además de jugar un papel decisivo en hacer visibles las luchas de los pueblos indígenas en México, incluyó desde sus inicios las luchas por los derechos de las mujeres, impulsó su participación activa y reconoció sus contribuciones al movimiento. Las voces de las propias mujeres recogidas en el libro reflejan cómo fue a través de la organización dentro del zapatismo que muchas de ellas empezaron a tomar conciencia de sus derechos como mujeres.

Los testimonios que se recogen en el libro muestran que las mujeres indígenas son conscientes de los obstáculos de su cultura, las formas de opresión patriarcal que sufren en sus comunidades y pueblos y la necesidad de luchar por ciertos cambios. Ellas desean al mismo tiempo preservar y conservar su cultura. En este sentido, las zapatistas son ejemplo de cómo unir las luchas como mujeres con las luchas de los pueblos indios, pues no podemos olvidar que sus derechos (colectivos) como mujeres indígenas se dan en el marco del reconocimiento de la autonomía de los pueblos indígenas.

A partir de su propio recorrido en la investigación académica, que le permite señalar la evolución que experimentan los estudios de género en México, la autora hace referencia a esa primera etapa, en los años setenta, en la que el compromiso de las académicas estaba estrechamente ligado a la militancia en el movimiento feminista. Esta relación, que les permitía moverse continuamente de la teoría a la práctica, se ha perdido en muchos casos en el momento actual. Como plantea Sylvia Marcos, el feminismo no debe conformarse con ajustarse a lo «políticamente correcto» o a los límites establecidos por las instituciones, por el contrario, debe aspirar a cuestionar las estructuras sociales, históricas y políticas en las que estamos inmersos. El presente libro, y por supuesto las experiencias de las mujeres indígenas que se recogen en él, plantean la necesidad de mantener ese vínculo permanente entre academia y activismo y de no abandonar, en el camino, el espíritu de lucha y transformación social.

Alicia Reigada
Antropóloga social, Universidad de Sevilla