Abismos temporales, de Nelly Richard

Abismos temporales. Feminismo, estéticas travestis y teoría queer
de Nelly Richard
Metales Pesados, 2018

Nelly Richard ha sido de las pocas intelectuales chilenas que se ha movido con atención en los abismos temporales de leer críticamente los signos de una genealogía presente en el feminismo, o los feminismos, en la diferencia sexual, en las políticas de género, como potencialidad o como sospecha epistemológica, para pensar las sexualidades críticas y la disidencia sexual, enfrentando sus contradicciones.

La simultaneidad de las escenas como operación de su libro permite entender las trayectorias que configura N. Richard. Lo primero que me llama poderosamente la atención es la factura de armado del libro, cuyo título, entonces, es una marca, una seña, que dirige el itinerario de lectura, como una maquinaria deseante o como un dispositivo intencionado para repensar las huellas o los propios residuos. N. Richard ha jugado estratégicamente con el tiempo y los punctums que nos ha dejado el territorio del cuerpo, del arte y la política, como grandes sintagmas o devenires.

Abismo temporal  termina –o se inicia– burlándose del tiempo, al  remontarse a los años noventa. La escena que abre N. Richard al cierre de su libro es la exhibición de Paris is Burning: una escena instigada por ella y cuyo evento fue organizado por el MOVILH histórico, más bien desde su brazo armado de insurgencia cultural, que fue Triángulo Abierto. La selección y el rigor interpretativo del libro proponen una lectura, o varias lecturas, que tensionan la movilidad temporal, que la vuelven abismo, pero, también, que le dan muchas capas para releer en direcciones a veces contiguas y a veces simultáneas. Cerrar con la problematización de París is Burning le sirve a N. Richard para proyectar o redibujar las tensiones de la teoría queer metropolitana con la escena local de la loca latinoamericana. Cortar las interrogaciones colonizadoras del queer, por una parte y, por otra, realizar una taxidermia del tiempo que expone su cuestionamiento respecto a las lecturas metropolitanas de los saberes. También expone el procedimiento para pensar el género, el feminismo y sus revueltas en el signo «mujer» o en la política de identidad o de representación de los años noventa.

N. Richard entrevista a Pedro Lemebelen la Revista de Crítica Culturalcuando Pedro ya había arribado a la fama de star que le conocimos a mediados de los noventa. La entrevista reproducida en el libro tiene un aura de abismo temporal, de imposibilidad, pero de captura o fotografía, no solo de Lemebel, sino de una forma de pensar lo político, de habitar el cuerpo. La entrevista problematiza la figura inédita de un autor-firma-personaje como Lemebel, que siempre está banalizando, parodiando y fugándose de la pregunta intensa, cálida e impertinente de N. Richard. La entrevista leída desde hoy resulta de una belleza crítica impresionante, pues no solo se aprecia en ella la contundencia y la maquinaria cultural detrás de Lemebel, ya puesto en el parnaso de lo consagratorio; también es, en sí misma, una caja de herramientas que N. Richard despliega con rigor en la idea de compartir un devenir crítico con Pedro. Su lenguaje es un gesto del tiempo, pero además un conjunto de estrategias e intensidades en torno a un Lemebel que N. Richard conoce bien. Me parece estratégico ubicar esta entrevista en el desborde travesti, que siempre le interesó a N. Richard desde los años setenta, ochenta (J. Dávila, C. Leppe, P. Errázuriz). Como lectores, presenciamos ahora esa deuda ya cerrada o esa promesa ya diluida en un tiempo que lee Las Yeguas del Apocalipsis de mil maneras.

La persistencia crítica de N. Richard tiene momentos fundamentales, que marcaron e inscribieron referencias obligadas para pensar el feminismo crítico y la literatura chilena contemporánea. N. Richard, junto a Diamela Eltit, Eliana Ortega, Raquel Olea, Eugenia Brito, Carmen Berenguer, Soledad Bianchi, entre algunas, fueron ejes fundamentales para resolver en un gesto fundacional cómo leer, cómo habitar la escritura, cómo pensar la «escritura femenina» o la «escritura de mujeres» con la tensión y diversidad de la toma de posiciones frente a uno y otro lugar. N. Richard ha mantenido durante todo su trabajo intelectual una marca feminista, una configuración ensayística que responde a un lugar por fuera de los disciplinamientos formales de los géneros, tanto en su dimensión teórica y crítica como desde sus proyectos editoriales, que albergaron aportes fundamentales para el pensamiento en Chile y Latinoamérica. El aporte del feminismo deconstructivo y crítico vino a potenciar nuevas lecturas y formas de acceder a la ciudad letrada.

N. Richard conoce bien los registros, las versiones, la diversidad de movilidades y actuaciones que ha desplegado el activismo homosexual como el feminista, aunque no son homologables de facto. N. Richard pone de nuevo en circulación su texto brillante y epifánico de Las Yeguas del Apocalipsis, como también la fotografía de Ismael Hammet–en la que figuran Pancho Casasy Pedro Lemebel–, que retrata un tiempo, pero que fija la huella como un extrañamiento en el presente. N. Richard ha tenido la capacidad para pensar estructuralmente las escenas y ubicarlas o enfrentarlas entre sí. Ese ejercicio me parece notable, pues su productividad penetra la bruma de la linealidad histórica y la desbarata sin más. La disidencia sexual puede hoy ser tan simultánea en el pasado histórico como Las Yeguas del Apocalipsis y el primer momento liberacionista del movimiento homosexual. La CUDS comparte un ánimo del tiempo crítico y desestabilizante con las poéticas también erráticas de pensar el presente de aquellos sujetos que no se normalizan con las políticas de la actual institucionalidad LGBTI imperante. La posibilidad de atención crítica que exhibe Abismos temporales da la posibilidad de leer inversamente, oblicuamente, las temporalidades de las escrituras presentes. En este sentido, el título del libro resignifica cómo pensar la historicidad de las prácticas y propone una teoría de los acontecimientos, en medio de una historia donde los cuerpos se cruzan con sus propios «desbordes» y sus «utopías», como dijera N.  Richard hace 30 años atrás en el Congreso Internacional de Literatura Femenina Latinoamericana.

 

Juan Pablo Sutherland
Escritor, ensayista, Magíster en Estudios Culturales y Doctor © en Literatura Chilena e Hispanoamericana por la Universidad de Chile