Las dulces manos del caballero

Ahogate en café y escuchate unos tangos.
Valentina Artaud

Hay ciertos libros en los que siempre vuelvo al invierno: arroparme en exceso de prendas, beber un café cargado por la mañana, un destilado por la noche, el frío penetrando con sus recuerdos mientras los pies se hielan pero la noche es larga y nos gusta callejear.

Así es el libro del cual hablaré, un volver a ritos invernales que la escritura poético-narrativa de Valentina Artaud (Uruguay, 1993), en su libro Las dulces manos del caballero, dejan claro. A modo de diario, notas, poemas y canciones, aquello que rompe con el sentimentalismo clásico en torno al amor y la desdicha, ese entendido desde la compasión, convirtiendo el flagelo, el sexo y el exceso en un estallido sin censura dulce y agraz:

tomaba whisky y vos escribías versos de amor. Me desnudaba con otro y vos me extrañabas. Yo suspiraba por un hombre que sólo conoce mi carne y vos te lamentabas por mí, tratando de aliviarme el alma. “Nadie se enamora de verdad”, te dije, mientras te besaba la mejilla. Ya no quiero que seas mi amante. […] Yo preferí la soledad de un tango. Lamentar mi suerte.

Estos escritos pierden toda timidez, todo romanticismo de aquellas que esperan al príncipe azul o sus símiles en el amor, desinhibiendo todos esos placeres más profundos para sacarlos a luz junto a todo aquello que desde niñas nos dijeron políticamente incorrecto hacer, decir y expresar, también para reírnos de nosotras, nuestra desfachatez, nuestras rabia.

La rutina del trabajo de mierda, las ganas de coger, el apartamento donde vivís de prestado y no tener ni un peso para el vino suelto. Escupo al suelo, pasa una vieja y dice: “las señoritas de ahora”. Hace tiempo que deje de ser señorita, desde que baje los pies al puto  suelo y me entro agua por la suela rota.

Valentina Artaud no solo se limita a la escritura, sino que además trabaja y expone un proyecto sonoro noise en Youtube al cual pueden llegar por el mismo nombre de la artista, y de este modo, transita también por la poesía performática al alcance de un click. Este libro está dedicado y es un agrado especialmente para aquellas que nos gusta vestir de negro, escuchar post-punk, bailar New Wave y, beber por placer o incluso desdicha, aunque no como cualidades limitantes a leer sino a atreverse.

Carla Renata.

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